Una promotora ha devuelto el dinero de la reserva a parte de sus clientes por la tardanza en el inicio de las obras
En septiembre se cumplirán tres años desde la puesta a disposición de las parcelas de Nuevo Roces a las constructoras, y en noviembre habrá pasado el mismo plazo desde que las máquinas empezaron a trabajar en las primeras de ellas. Sin embargo, el área residencial todavía se muestra como un barrio a medio hacer. No sólo porque el número de viviendas ocupadas es una mínima parte de las que se proyectaron, sino porque en un tercio de las promociones ni siquiera han comenzado las obras. De las 66 parcelas y subparcelas -varios edificios van adosados y en algunos casos sólo se ha levantado uno de ellos- en las que Sogepsa dividió el suelo, 22 siguen siendo solares que no han sufrido cambios desde 2008. Al menos en lo que se refiere al inicio de la actividad, porque en otros sentidos sí que han cambiado.
Algunas de estas parcelas han sido tomadas por plantas invasoras y van desde las que se asemejan a un jardín botánico a las que se han convertido en una maraña de espinos y ortigas. También las hay que, tras un amago de movimiento de tierras, no han vuelto a ver más actividad de las máquinas y se han transformado, como consecuencia de la acumulación de lluvias, en una pequeña laguna en la que no es raro ver incluso aves migratorias descansando a su paso por Gijón.
También hay parcelas que sirven de espacio de acopio de materiales para las promociones cercanas o que ven cómo se oxida el cierre metálico que las rodea. Desde la recién constituida Asociación de Vecinos de Nuevo Roces manifiestan su malestar por el estado de estos solares, en ocasiones totalmente abandonados, que consideran que, aunque no se ocupen, «deberían adecentarse». Su presidente, Xicu Rosado, recuerda cómo cuando Sogepsa entregó el suelo «todo estaba impecable».
La clave del parón es la situación de un mercado inmobiliario que, según los promotores, no logra despegar. Todos coinciden en esa afirmación, que queda probada en el hecho de que de las veintidós parcelas aún pendientes de edificar siete corresponden a suelos que tenían como destino la construcción de vivienda libre. Esto es lo mismo que decir que ninguno de los proyectos inmobiliarios planteados en Nuevo Roces que carecían de protección ha empezado ni siquiera los movimientos de tierra. Así, aunque desde hace meses la parcela 14 luce un cartel, ya envejecido, de 'Próxima Construcción', desde Construcciones Dicar, propietaria de la parcela, aseguran que no existe aún fecha para la puesta en marcha de la obra y de hecho la promoción ni siquiera aparece en su página web.
Lo mismo ocurre con otras promotoras de vivienda libre en la zona, como Los Álamos o Arboleya, cuyos responsables destacan que «en el sector hay una indefinición total, y nadie puede decir qué va a pasar, pero de momento todo está parado». Desde Arboleya, de hecho, avanzan que las obras en la parcela que poseen en una de las cabeceras de la avenida principal «no comenzarán hasta dentro de dos o tres años». Cortina y Mallo, por su parte, prevé que aún debe pasar al menos un año y medio para poder iniciar el movimiento de tierras en la parcela 13, si bien asegura que la otra promoción que tiene pendiente en la zona, el Edificio Mármara, con 22 viviendas de protección autonómica (VPA), arrancará ya a finales de este año.
Junto a la ya mencionada de Cortina y Mallo, hay otras catorce promociones con algún tipo de protección aún paradas. Ocho de ellas corresponden a viviendas VPA y las seis restantes a pisos de precio concertado (VPC). Promotoras como Ceyd, que levantará el Edificio Fortuna en la parcela número 2, en plena avenida principal, ya están comercializando sus viviendas, con la intención de empezar las obras a comienzos de 2012. El Grupo PFL, por su parte, tenía marcado en el calendario junio de 2011 como fecha estimada para el arranque de unos trabajos que aún no se han hecho notar tampoco en su parcela.
Dificultades de financiación
Sin embargo, hay empresas menos optimistas. Es el caso de Vitra, la cooperativa de viviendas impulsada por Comisiones Obreras, que desconoce aún cuándo empezará a construir los dos edificios que aún tiene pendientes, que se sumarían a los pisos ya entregados. Tampoco tienen fecha para el comienzo de las obras Promocasa y Asturgestión, mientras que la Constructora Piñole prevé empezar el 5 de septiembre -sus planes contemplaban inicialmente la primavera de 2011- la comercialización de un edificio cuya construcción no culminará al menos hasta dentro de tres años.
Ángel Palacio, gerente de Vegalpa, es claro a la hora de explicar las complicaciones que están encontrando los constructores para dar salida a las promociones de Nuevo Roces, pues deben hacer frente a dos factores que a día de hoy están en su contra. Por un lado, una demanda de viviendas que sigue bajo mínimos. Por el otro, condicionado a lo anterior, las dificultades que existen para encontrar financiación. En su caso, explica, los bancos le niegan cualquier crédito para acometer la obra mientras no tenga garantizada la venta del 50% de las viviendas, y sobre su mesa sólo tiene 14 reservas para un edificio de 52. «Esto es un desastre», se lamenta. Sin financiación, asegura, es imposible definir una fecha para el inicio de la construcción. Palacio, desencantado con la situación, llega a afirmar que «si me llegan a ofrecer ahora comprar esta parcela en Nuevo Roces no la habría cogido».
La «situación general del mercado inmobiliario» es también la responsable de que tampoco hayan comenzado los trabajos de Promociones Contorno para levantar el Edificio Fuente'l Carbayu, un inmueble que contará con 55 viviendas de protección autonómica. La empresa descarta iniciar la obra este año y prevé que tampoco pueda hacerlo en 2012. Como consecuencia de este retraso indefinido, ha optado por devolver parte del dinero entregado en concepto de reserva por los que inicialmente iban a ser los compradores. Una de las afectadas por esta medida fue Leonor Alonso, quien reservó su piso con Contorno en mayo de 2010. «El inicio de las obras se preveía para finales de ese mismo año, pero vimos que los meses iban pasando y allí no había ningún movimiento», explica. Según asegura, aunque llamaban a la constructora para pedir información «sólo nos daban largas».
En abril la empresa les informó de que, al no haber vendido el mínimo de viviendas exigido por el banco, la entidad no les facilitaba la financiación de la obra. «A principios de junio recibimos una llamada diciéndonos que no tenían previsto empezar a construir hasta por lo menos dentro de dos años, y que nos daban la opción de pasar a recoger el dinero de la reserva». En su caso la cantidad ascendía a 6.000 euros, que ha destinado a la compra de vivienda en otra de las promociones de Nuevo Roces que está casi terminada y próxima a su entrega, «porque no nos atrevimos a volver a comprar un papel con un dibujo». Otros clientes de Contorno, dice, tomaron la misma decisión.
El lento avance del desarrollo de Nuevo Roces se hace especialmente patente en las dos cabeceras del barrio -en las proximidades de Leroy Merlin y de la rotonda de la carretera Carbonera- y a lo largo de toda la avenida central. Una situación que contrasta con los bloques de viviendas de promoción pública -situados junto a la calle de Alicia Concepción-, que están plenamente ocupados. En el conjunto del nuevo barrio hay 25 inmuebles con las llaves en poder de sus inquilinos y otros doce muy próximos a su conclusión.
Fuente: El Comercio, 29 de Agosto de 2011